
Comando X, el último largometraje de la productora estatal Villa del Cine, cumple la promesa de su presidenta, Lorena Almarza, de realizar un cine ideológico, al llevar el discurso desgastado de estigmatización política del presidente Hugo Chávez a la gran pantalla.
Durante 93 minutos, el filme de José Antonio Valera (el mismo de La clase), muestra las ocurrencias de una suerte de Mr. Been venezolano, quien –enamorado y en búsqueda de mejor vida– salva a la revolución del siglo XXI de las garras de la oligarquía pro yanqui.
La historia del guionista Henry Herrera se desarrolla luego del referéndum revocatorio de 2004. El nombre del primer mandatario no sale a relucir en la película. Sin embargo, los diálogos se enfocan en fortalecer las premisas socialistas y a estigmatizar a los líderes de oposición como millonarios y apátridas capaces de delinquir –están armados y consumen drogas– para lograr sus objetivos.
Uno de los principales argumentos de Comando X es la supuesta intromisión de la CIA y de Luis Posada Carriles (el señor Fuentes) en asuntos venezolanos. En la comedia, un grupo de oposición –liderado por el dueño de una empresa de autopartes y de una casa de bolsa– espera la llegada de un agente norteamericano para darle la “estocada final” a la revolución.
El comando opositor hará cualquier cosa por sacar al Presidente del poder y quedarse con todas las riquezas del país: sus acciones van desde el acaparamiento de alimentos hasta un intento de incendio en la torre de Parque Central. Pero, debido a la “idiotización” de la que son víctimas estos personajes, nunca cumplirán sus cometidos.
Los medios de comunicación también son reseñados en esta historia como servidores del imperio.
LOS BUENOS
Como era de esperarse, los héroes de la película creen en el proyecto socialista. El grupo está liderado por Manuel Fernández, un chico que vive en el barrio y se beneficia de las misiones. El joven se ve “obligado” a entrar en el grupo de los “oligarcas”, arrastrado por el amor de Lucía. Presionado por su suegro, tendrá que quemar cauchos, cerrar vías y hablar mal del Gobierno rodeado de whisky , dólares y buenas comidas.
Una vez dentro del comando, el protagonista se dará cuenta de la malicia de los rebeldes que no aceptan la derrota del 15 de agosto. Después de frustrar una acción terrorista del comando –que intentó explotar la torre Este de Parque Central– Manuel escapará a una isla con Lucía para salvar su vida.
(via – Tal cual)

