
La Ministra de Sanidad de Kenia, Beth Mugo, alertó hoy, Día mundial del sida, de que el 80 por ciento de los kenianos que viven con VIH desconocen su existencia.
Mugo aseveró que “una de las razones es el enorme estigma social que padecen las personas infectadas con el virus del sida”.
Acabar con el tabú en torno al sida es “uno de los principales desafíos que afrontamos”, aseguró por su parte a Efe, Ruth Maziya, asistente social del hospital Nazaret, situado a 20 kilómetros al noreste de Nairobi que, desde el año 2001, ha atendido a más de 16.000 pacientes afectados por el virus.
En su adhesión al Día del sida, el hospital se vistió hoy de gala y regaló a sus pacientes, que en un 65 por ciento son mujeres de entre 15 y 40 años, un espectáculo de bailes y cantos “para ayudarles a entender que la vida no se ha acabado”, matizó Maziya.
Este es el mensaje principal que, tanto en este centro como en otros de distintas partes de Kenia, pretenden hacer llegar a la población para que no teman acudir a hacerse la prueba, “ya que, cuanto antes se diagnostique, más probabilidades hay de que el tratamiento resulte efectivo”, explicó, a su vez, Michael Njawa, médico jefe de la clínica.
El hospital Nazaret está en una zona rural donde abundan las plantaciones de té y café y “donde las comunidades siguen siendo predominantemente machistas y las mujeres tienen miedo a ser repudiadas por sus maridos si confiesan que tienen sida”, continúa Maziwa.
Además, “muchas de ellas trabajan en las plantaciones, donde son contratadas por los propietarios de las tierras a cambio de favores sexuales, lo que aumenta los niveles de contagio”, aclara el doctor Chris Ouma, coordinador de programas de UNICEF en Kenia.
Una paciente seropositiva, quien prefirió mantener el anonimato, habla con el médico de su experiencia, y asegura que tuvo suerte, “porque revelé a mi marido que estaba infectada y él decidió seguir conmigo”. Lo cuenta mientras sostiene a su bebé de tres semanas, a quien ha llevado al centro para realizarle la prueba.
La necesidad de diagnosticar y tratar a los bebés es una de las bases del Programa Nacional del Control de Sida en Kenia (NASCOP, en inglés), que anuncia cifras que dan fe de la cruda realidad: el 35 por ciento de los niños con sida muere antes de cumplir el primer año, y el 50 por ciento antes del segundo cumpleaños si no han sido tratados.
“Por ello incidimos en la importancia de realizar pruebas a los bebés antes de que cumplan las cuatro semanas. También recomendamos a las madres positivas que den a luz por cesárea, ya que el mayor riesgo de contagio es durante el parto”, añade el doctor Njawa.
Sin embargo, la realidad se opone a las sugerencias clínicas, y el propio médico asume que “un 80 por ciento de las mujeres en Kenia no puede afrontar económicamente acudir a un hospital para el alumbramiento”.
La falta de medios es una desventaja más para países como Kenia y el hospital Nazaret es financiado por organizaciones como “USAid” o “Aids Relief”, que proveen al centro del material y los medicamentos desde el 2003, “gracias a lo cual hemos mejorado la esperanza de vida de los pacientes”, matiza Njawa.
La precariedad de los centros rurales contrasta con los medios del Instituto de Investigación de VIH de Kenia, localizado en el corazón de Nairobi, donde centenares de médicos y profesionales analizan pruebas y experimentan con tecnología de punta “donada por la Fundación Clinton”, señala el Doctor Samuel Khamadi.
Kenia se afana por reducir los niveles de sida en su población, que en el último estudio de la ONU, realizado en el 2007, aumentaron en un 3%.
“Según se mire, puede ser un dato positivo: implica que, gracias a la llegada de tratamientos, los afectados viven más tiempo”, destaca Njawa.
(via Cadena Global/EFE)

