
Mediante la entrega de reservas internacionales y lo que denomina “utilidades cambiarias”, el Banco Central se ha convertido en una leal fuente de ingresos que permite incrementar el gasto del Gobierno.
Paradójicamente, el balance del BCV al cierre del segundo semestre de 2008 deja en evidencia que la inyección de dinero comienza a impactar la solidez del propio organismo.
El problema surge porque los billetes que el Gobierno pone a circular terminan persiguiendo la misma cantidad de bienes y por tanto generan incrementos de precios. Para contener este efecto, el Banco Central se ve forzado a recoger parte de los bolívares, vendiendo bonos a las entidades financieras.
El resultado es que ha tenido que incrementar fuertemente la cantidad de bonos y, por ende, lo que paga por intereses y al vencimiento de los títulos.
Entre el primer y segundo semestres de 2008, el monto de los bonos emitidos aumenta 39,5% y el gasto por operaciones de política monetaria, término utilizado por el BCV para referirse al costo ocasionado por los títulos, registra un salto de 88,8%, desde 746,4 millones de bolívares fuertes hasta 1.409 millardos.
Jesús Rojas, ex gerente de Finanzas del Banco Central, subraya que “llama la atención el costo de la política monetaria, esto es producto de la emisión de dinero”.
De hecho, la base monetaria, como técnicamente los economistas llaman a la cantidad de dinero que emite el Banco Central, aumenta 29,7% entre el primer y el segundo semestres del pasado año.
Patrimonio evaporado Aunque ya no los tiene, el Banco Central continúa incluyendo en el activo 8 mil 308 millones de dólares que le entregó al Gobierno en 2008, provenientes de las reservas internacionales.
Jesús Rojas explica que al descontar estos recursos y 12 mil millones de dólares transferidos la semana pasada, el patrimonio del Banco Central está en rojo.
“Es un patrimonio negativo, pero se esconde con partidas mal clasificadas y valoradas”, recalca Jesús Rojas.
Al no mostrar el balance con el patrimonio negativo, el directorio del instituto emisor impide que entre en juego el artículo 72 de la Ley del Banco Central que obliga al Ejecutivo a reponer las pérdidas.
Si bien el Banco Central puede operar aún después de haber perdido el capital, puesto que tiene la facultad de emitir dinero, analistas consideran que esto frena la capacidad para implementar políticas que detengan la inflación.
Otro aporte Gracias a una práctica contable que considera que los dólares que vende hoy el Banco Central son lo que adquirió mucho tiempo atrás, surgen unos beneficios denominados “utilidades cambiarias” que al igual que porciones de las reservas internacionales, se traspasan a las cuentas del Gobierno.
Este mecanismo determina que en el segundo semestre de 2008 el Banco Central declare ganancias por el orden de 4 millones 171 mil bolívares fuertes.
Jesús Rojas resalta que estos beneficios cambiarios aparecen a pesar de que no ha habido devaluación y el tipo de cambio oficial se mantiene fijo en 2,15 bolívares por dólar desde 2005.
“Hace mucho tiempo que no se producen devaluaciones. Francamente, es una forma de manejar la contabilidad que no la entiendo”, dice quien durante décadas estuvo al frente de la elaboración de los balances del Banco Central.
- El Universal

