
La contundencia apareció finalmente en el Caracas FC. Después de mostrarse apático de cara al arco en el torneo local, donde ganaba con goles necesarios y ajustados, el equipo nonacampeón de Venezuela vivió en los segundos cuarenta y cinco minutos del juego ante Lanús, un verdadero reencuentro con el sabroso sabor de meterla.
Ahora bien, José Manuel Rey, mostró de nuevo esa nueva forma de cobrar un tiro libre, con comba y de manera totalmente exquisito, tanto que el balón pegó en la parte baja del travesaño y cruzó la línea de gol sin tocar la red.
En ese momento se prendió el motor rojo que durante la primera parte estuvo apagado y el equipo de Sanvicente hizo el juego que necesitaba y que ellos saben realmente hacer. De allí en adelante, la conjunción entre el mediocampo, ayudado ya por Edgar Jiménez, engranó una maquinaria deseosa de buena circulación, junto a Darío Figueroa y “La Pulga” Gómez. Rodrigo Prieto mostró buen manejo, ganas y entendimiento con su colega Castellín, sólo le faltó el tanto.
En cuatro minutos, el Caracas evocó los juegos ante River y San Lorenzo, de los últimos dos años y era necesario, porque si habían vencido a estos rivales, Lanús por más argentino, tenía que irse derrotado y más después de la mal página escrita en Viña del Mar.
Los fichajes están allí, desde hace un par de meses estos prometían y el fruto aún no basta. “Los Rojos del Ávila” tienen que seguir sumando, alzarse con su fortaleza del Olímpico y no sacarse de la cabeza, los seis puntos que aún quedan por disputar en la capital; ese es el camino a los octavos de final y claro, no olvidar que de visita no tiene que cambiar la mentalidad y que el próximo rival es Chivas de Guadalajara.
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