
Tres años en prisión los convirtieron en ágiles internautas. Desde sus celdas, todos los días actualizan sus denuncias en Facebook y Youtube, y chatean en busca de libertad virtual
El año pasado decidieron asumir una identidad distinta, una que les permitiera seguir conectados con lo que pasa afuera. Desde la misma celda y con seudónimos fáciles de reconocer en la red, el Preso venezolano y el Preso venezolano 2, crearon un blog para exorcizar su cotidianidad en la cárcel. Luego colocaron imágenes en Youtube para denunciar lo que viven tras las rejas, y armaron una página en Facebook, que pronto tuvo 500 amigos.
Hace poco, y para evitar que los rastreen, la sustituyeron por otra con un perfil falso. Más de 220 personas figuran entre sus amigos, incluyendo otros internos como Iván Simonovis, Lázaro Forero y varios personajes públicos (periodistas, abogados, organizaciones de derechos humanos, activistas del movimiento estudiantil).
Ahora están en prisiones distintas, pero eso no impide que se hablen cuando quieran por teléfono y alimenten a diario sus páginas en el ciberespacio. Están por lanzar una revista digital y todos los días chatean usando varios operadores en Internet.
Vitrina cibernética
No es descabellado que en un país como Venezuela exista un caso como este: recluso con celular, blog, Facebook, cuenta en Youtube y acceso a chat.
Primero, porque en las cárceles criollas penetran desde armas militares hasta la tecnología de última generación. Segundo, porque este país es altísimo consumidor de herramientas tecnológicas.
Según la Comisión Nacional de Telecomunicaciones y los estudios de Tendencias Digitales, 98% de los venezolanos posee celular y 20% se conecta siempre a Internet (casi 6 millones de personas). Sólo el año pasado, el uso de Facebook aumentó 1.200%.
Estos datos del mercado local pueden extrapolarse a la realidad carcelaria. La mayor parte de los reclusos mantiene un celular y algunos se las ingenian para conectarse a Internet (pagando “condominio” por esos servicios, por supuesto).
El Gobierno emprendió un plan de formación tecnológica en varios planteles y ha instalado infocentros en las cárceles de Tocuyito, Guárico y Los Teques. Sin embargo, los internos buscan la manera de conectarse desde otros recintos. Varios le han agarrado el gusto a la informática, como el Preso venezolano y el Preso venezolano 2.
En el blog, creado en agosto de 2008, difunden desde artículos de opinión (escritos por ellos, por “corresponsales de otras prisiones”, por especialistas), leyes, informes actualizados de la situación penitenciaria, noticias y videos de denuncias, hasta imágenes de masacres carcelarias.
Los internos justifican -en una llamada en conferencia desde sus celulares- su osadía cibernética con una frase lapidaria: “Abrimos esa vitrina porque nadie nos para bolas”. Dicen ser la voz de los 24.000 reclusos que habitan hoy en las cárceles venezolanas.
“Imagina estar encerrado los 365 días del año. Uno aquí puede sucumbir a la delincuencia, a las armas, a la droga. Antes de que el sistema carcelario nos dañe, decidimos enfocarnos en la tecnología”.
-El Nacional

