
Unos 600 indígenas Emberá que habitaban en una apartada zona rural del noroeste de Colombia se vieron obligados a huir para ponerse a salvo por los combates que libran “actores del conflicto armado”, informó este jueves el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El CICR, que no quiso identificar los grupos que están combatiendo en esa región, indicó en un comunicado de prensa que los aborígenes que se vieron obligados a desplazarse habitaban las riberas del río Purricha y sus afluentes cercanos en el municipio del Bajo Baudó, departamento del Chocó.
Por su parte, un vocero de la consejería de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) en Bogotá dijo a la AFP que en la zona operan la organización paramilitar de extrema derecha conocida como ‘Los Rastrojos’, la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista), y el ejército.
Además, indicó que según informes recibidos desde esa apartada zona, desde mediados de marzo unos 2.000 indígenas emberá han sido desplazados por causa del conflicto armado del país.
Los 600 aborígenes, entre ellos un gran número de niños y mujeres a los que el CICR brindó atención humanitaria, pasaron varios días huyendo por la selva antes de congregarse en el suroeste del departamento, puntualizó el organismo.
“El CICR se queda preocupado por la suerte de la población civil de esta zona, que desde varias semanas enfrentan agudas consecuencias humanitarias a raíz del conflicto armado”, agregó en su comunicado.
Según la ONIC, en los últimos seis años han muerto por causa del conflicto armado un total de 1.240 indígenas, y unos 50.000 se han visto forzados a desplazarse.

