
El presidente de General Motors, Ronaldo Znidarsis, afirma que aun si fueran entregadas hoy las divisas necesarias, el ensamblaje se reanudaría apenas en septiembre.
No hay vuelta atrás. Aun cuando los problemas de solvencia financiera que aquejan a la empresa se resolvieran esta misma semana, General Motors Venezolana (GMV) se verá obligada a suspender sus operaciones en el país a mediados de junio próximo debido al agotamiento de sus inventarios, lo que a todas luces significará un duro golpe para una vapuleada cadena industrial que hasta el 2007 aportaba alrededor de cinco puntos al Producto Interno Bruto nacional.
“Pese a todos nuestros esfuerzos nos veremos obligados a cesar operaciones desde el próximo mes”, acota con su español de marcado acento brasileño quien desde hace cuatro años maneja las riendas de la principal empresa del sector, que por 29 años consecutivos ha encabezado las ventas de autos en el país, y que pese a las vicisitudes garantiza mantener su presencia en Venezuela.
No será fácil, toda vez que viene remontando una dura cuesta.
El año pasado, la filial nacional de la ex más grande automotriz mundial, vio esfumarse sus proyecciones de colocar 160.000 unidades. Por el contrario, sus ventas cayeron 40% respecto al año anterior, aquejada especialmente por conflictos laborales que interrumpieron por más de 4 meses sus procesos de ensamblaje.
¿Es inevitable el cierre?
Definitivamente sí. Aunque los problemas con Cadivi (Comisión de Administración de Divisas) siempre han existido, desde noviembre pasado advertimos que los retrasos en la liquidación de divisas venían agravándose.
Esta es una industria con tiempos de reposición muy largos y por ello necesitamos planificar con mucha anticipación, pero ni aun con el cuidado que pusimos se pudo evitar esta situación.
Nuestros proveedores internacionales han sido muy pacientes, pero algunos suspendieron las órdenes de despacho de mercancía en enero pasado porque tienen facturas pendientes desde hace un año, algo que es totalmente inconcebible en los mercados mundiales.
¿Aun si Cadivi autorizara las divisas necesarias se produciría la paralización?
Sí. Por desgracia, los tiempos de la industria son muy largos. Dado que la mayoría de nuestros proveedores están en Asia, desde el momento en que emitimos una orden de producción -que no podemos enviar porque no hemos cancelado la deuda- hasta que la mercancía llega al país, transcurren al menos tres meses y medio. Es imposible acortar esos lapsos.
¿Cuánto necesita GMV para operar este año?
La deuda actual con proveedores extranjeros es aproximadamente 1.200 millones de dólares. Pero por lo engorroso del proceso de solicitud de divisas, Cadivi no tiene todos nuestros requerimientos, así que la deuda es mayor.
¿GMV ha podido repatriar dividendos a la casa matriz?
No. Desde 2007 no nos han autorizado las asignaciones de divisas para enviar dividendos a nuestra empresa en Estados Unidos.
A mediados de 2006, Pablo Ross, presidente de General Motors para la Región Andina, anunciaba que la empresa invertiría 100 millones de dólares para repotenciar sus actividades en Venezuela.
Las inversiones llegaron. Sólo el año pasado GMV inyectó 34 millones de dólares en la puesta en marcha de una nueva planta para la producción de camiones ubicada en la población de Mariara (Carabobo), así como en la adecuación de su ensambladora de vehículos livianos de Valencia.
Como resultado, la marca elevó a 540 unidades diarias la capacidad instalada, introdujo un tercer turno de trabajo en su factoría de autos familiares y abrió un segundo turno en la ensambladora de vehículos pesados, lo que permitió la creación de al menos 500 nuevas plazas de empleo.
Pero la adversidad también tocó la puerta. Vislumbrando un 2009 difícil, desde noviembre pasado la directiva de GMV redujo al máximo posible la tasa de producción sin afectar la plantilla laboral, por lo que la cantidad de autos que hoy salen de las líneas de ensamblaje es de 250 unidades; es decir, apenas 46% de la capacidad de producción.
“Si las condiciones fueran las adecuadas, pudiéramos incluso producir más de 540 unidades al día, pues podríamos incluir un nuevo turno de trabajo en la planta de camiones. Ya a principios de 2008 pudimos comprobar que podíamos producir más de 500 unidades diarias”, acota Ronaldo Znidarsis.
Dado que el cierre es inevitable, ¿cuándo estiman que pudieran reanudar operaciones?
En otras oportunidades hemos podido tener claro la reapertura de la planta, pero en esta oportunidad no. Sabemos que nuestros inventarios permiten que la planta se mantenga operativa hasta la segunda o tercera semana de junio, pero no cuándo podríamos abrir. En el mejor de los casos, no sería antes de la tercer semana de septiembre.
Ante estas crisis, ¿cuáles son las proyecciones de producción para este año? Estimábamos ensamblar 140.000 unidades, pero dadas las circunstancias apenas llegaremos a 50.000 autos. Es decir, 35% de lo proyectado.
(A este oscuro panorama habría que añadir que GMV se ha visto imposibilitada a ingresar vehículos terminados, pues las licencias de importación correspondientes a este año nunca fueron otorgadas).
¿Y esa cantidad es suficiente para mantener las operaciones en el país?
Según los volúmenes de venta que tenemos, será necesaria una reestructuración de la empresa. Es imposible para alguna compañía mantener intactas sus operaciones con un panorama tan adverso como el que atravesamos.
¿Qué implicaría esa reestructuración?
No quisiera adelantar comentarios al respecto porque espero que no tengamos que llegar a ello. Confío en que todo se resolverá.
¿Qué opina el sindicato del inminente cierre?
Hemos conversado con los trabajadores y ellos entienden que la situación se salió de nuestras manos. Saben que el problema es con las divisas e incluso ellos han llevado sus inquietudes a sus contactos con las autoridades.
Somos responsables directos de 4.000 personas y estamos haciendo todo lo posible para preservar esos puestos de trabajo, así como los que dependen de nuestros proveedores nacionales, quienes ya tuvieron el año pasado muchos problemas como consecuencia de las paralizaciones de planta, que sumaron más de cuatro meses a lo largo de todo 2008.
¿Se verán obligados a cerrar concesionarios?
Tenemos una red muy fuerte. Hemos venido trabajando con ellos en el servicio de posventa, pues aunque no hayan carros para vender hay que garantizar la atención a los millones de propietarios de un Chevrolet.
A nuestros concesionarios estamos tratando de garantizarles la cobertura de sus costos fijos para evitar cierres. Por desgracia, quienes quieran comprar un Chevrolet nuevo no podrán hacerlo por ahora. Pero esperamos que todos estos conflictos puedan resolverse en la brevedad posible y estar pronto nuevamente ofreciendo nuestros productos al mercado venezolano.
El cierre técnico de la filial venezolana de General Motors llega en el momento menos oportuno.
Agobiada por los efectos de la crisis financiera mundial, la más grande las automotrices estadounidenses hace lo imposible por evitar la quiebra.
No obstante, muchos analistas de mercado consideran que la bancarrota es ineludible; lo que podría devenir en la escisión de la centenaria productora de Detroit en varias empresas más pequeñas, que permitieran un mejor manejo de las acreencias, luego de la inyección de más de 17.000 millones de dólares que las administraciones de George Bush y Barak Obama han suministrado a la corporación.
¿Cómo afecta la crisis de la casa matriz las operaciones en Venezuela?
Hasta ahora no nos ha afectado. El acuerdo al que llegaron la empresa y el Gobierno de Estados Unidos se suscribe a ese país.
Sin embargo, ese mismo acuerdo limita la utilización de los recursos financieros aportados por el Gobierno estadounidense a las operaciones en ese país, por lo cual será imposible para la corporación destinar fondos para ayudar a subsidiarias de otros países. Así que no podemos esperar apoyo de la casa matriz si llegáramos a tener problemas de flujo de caja. Sólo así nos veríamos afectados.
¿Eso quiere decir que las plantas locales se mantienen?
Así es. Las plantas no tendrían por qué verse afectadas, así como tampoco las actividades de servicio a nuestros clientes.
-Cadena Global/El Mundo

