
El Colegio Nacional de Periodistas deplora la manera abusiva como fueron secuestrados nuestros colegas de Telesur por efectivos militares hondureños una vez consumado el golpe de estado en ese país.
A continuación, parte del comunicado enviado:
Los trabajadores de la información aludidos testificaron haber sido maltratados por estos efectivos mientras hacían su trabajo en la confusa y delicada situación de esta nación. El CNP expresa su solidaridad con estos colegas
Asímismo, el CNP quiere dejar constancia expresa de su absoluta repulsa ante el cerco informativo que han mantenido algunas empresas de información de ese país, en aparente contubernio con los integrantes del gobierno de facto de la nación hermana.
El blackout informativo, moneda corriente en las situaciones al margen de la legalidad, ha sido condenado de manera unánime por las instituciones democráticas y observatorios de periodismo del mundo. El CNP se suma sin reservas a estas voces de protesta. Ninguna nación civilizada se merece que le cercenen la información ni que le filtren lo que sucede, ni que censuren a los periodistas, o los medios se amordacen o autoamordacen para complacer los objetivos de determinados fines políticos.
Tal conduta es injustificable y se encontrará siempre con la postura intransigente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela.
El CNP hace votos para que la dfificil situacion hondureña se resuelva en el marco institucional y dentro de un cauce pacifico.
-Cadena Global


Los liberaron o siguen presos?, les robaron estudios, camaras e instalaciones?, que comiquita de “presidente”, RCTV y Globovision pronto y ni se pronuncia, donde estan los heroes de Telesur, por qué los sacaron de Colombia?, vulgares espias disfrazados de periodistas.
La remoción del Presidente José Manuel Zelaya Rosales por parte de las Fuerzas Armadas en la madrugada de ayer domingo 28 de junio, rompe paradigmas de la historia política contemporánea de América Latina. Por primera vez en la era de la post Guerra Fría (desde 1989 hasta la fecha), un ejército depone un Presidente constitucional y democráticamente electo, para restaurar el Estado de Derecho, y no para romper el Estado de Derecho en un país, como era característico de los militares en épocas anteriores. Este caso no se puede catalogar como un ?golpe de Estado?, ya que no cumple con dos rasgos fundamentales de dicho fenómeno político: toma del poder por parte del estamento militar y quebrantamiento del Estado de Derecho.. La acción tomada por las Fuerzas Armadas de Honduras fue basada en una orden judicial y su propósito fue restablecer el Imperio de la Ley (rule of law), el cual estaba siendo violentado consistentemente por el propio Presidente del Poder Ejecutivo, al desconocer las disposiciones del Poder Judicial y del Poder Legislativo (checks and balances). Luego de la intervención de las Fuerzas Armadas, la Constitución Política sigue vigente ya que se respetó plenamente la sucesión de poder establecida por la Carta Magna, con lo cual se nombra un nuevo Presidente Constitucional. Y es que desde el punto de vista de la politología, Honduras sentó ayer un precedente, el cual sin duda pasará a ser un caso de estudio de universidades, diplomáticos y políticos alrededor del mundo. Por primera vez en Latinoamérica, el pueblo se rebela, sin derramamiento de sangre y sin violencia, contra un Presidente constitucional y democráticamente electo, por violar disposiciones legales y la institucionalidad vigente en el país. Por eso es que la prensa internacional, los organismos internacionales y gobiernos alrededor del mundo, no han comprendido aún el contexto y la esencia de este caso, y están condenando lo que ha sucedido en Honduras, pues lo están analizando en base a conceptos propios del viejo paradigma de los golpes de Estado durante la época de la Guerra Fría. La comunidad internacional, pública y privada, aún no ha tenido el tiempo, ni los elementos, para percatarse que en Honduras ayer se rompió un modelo y que se trata de un caso completamente sui géneris. La lección que dio Honduras al mundo ayer es clara: aunque un Presidente haya sido electo democrática y legítimamente, no tiene derecho a desobedecer la Constitución y las leyes de la República. Los pueblos ya no están dispuestos a tolerar ese tipo de abusos de poder de los Presidentes constitucionales, que muchas veces se consideran intocables, por el mismo hecho de haber sido electos por el pueblo. El mensaje de Honduras es simple: el voto popular no incluye una licencia para delinquir, y todo esfuerzo para gobernar por el bien común debe estar dentro del marco de la ley. Probablemente, tampoco los hondureños se han dado cuenta de la magnitud de lo que hicieron ayer. Con el paso de los días, los meses y años irán asimilando y comprendiendo la dimensión del nuevo paradigma que han sentado, con un rotundo mensaje para propios y extraños sobre lo que le depara a los dictadores constitucionales y a sus aprendices tropicales. El que tenga oídos, que oiga.
Al pueblño de Hondura, queremos brindarle nuestro apoyo irrestricto y elevamos nuestra voz de pratesta para que sea restituido en su cargo el presidnte Manuel Zelaya. Viva nuestro hermano pueblo de Hondureño. Y recuerden, solo el pueblo salva al publo, sigan en la lucha hasta alcanzar la victoria.Patria, socialismo o muerte; estamos venciendo y veneremos.