
La indefinición de la autoría de la masacre de ocho colombianos el fin de semana en Venezuela, no sólo ha generado toda suerte de hipótesis entre los dos gobiernos, sino que se constituyó en un nuevo factor de deterioro de la maltrecha relación diplomática bilateral.
Para el gobierno de Venezuela, los ocho colombianos asesinados, junto con un peruano y un venezolano, eran paramilitares, según declaró el lunes el vicepresidente de ese país, Ramón Carrizález, quien además no descartó que pudiera tratarse de un grupo de infiltrados del gobierno de Colombia.
“La manera como llegaron, su identidad como grupo, nos hace pensar que son parte de esos planes de infiltración del gobierno colombiano apoyado por factores internos”, dijo el vicepresidente sin profundizar en las sospechas.
El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, indicó este martes que su gobierno espera que la justicia de Venezuela “sea capaz” de aclarar la masacre, en declaraciones formuladas en Washington, durante una visita a Estados Unidos.
Por su parte, el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, dijo que “todas las hipótesis están sobre la mesa”.
El múltiple crimen además evidenció las tensiones diplomáticas entre los dos países, cuyas relaciones fueron “congeladas” por el presidente venezolano Hugo Chávez desde el 28 de julio, en reacción a un acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
Sorpresivamente Caracas acusó a Bogotá de espionaje, al reclamarle en una nota diplomática sobre la “reiterada presencia de funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio de inteligencia y migratorio) en territorio venezolano, detectados realizando labores de espionaje e intentos de soborno”.
Este martes, el viceministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Francisco Arias Cárdenas, anunció en Caracas la detención de un número no determinado de agentes colombianos del DAS, que presuntamente estarían realizando labores de espionaje en su país.
Hasta ahora, el gobierno colombiano de Álvaro Uribe ha guardado silencio respecto a esa acusación, que se suma a otra protesta que Caracas hizo el sábado por una declaración del ministro de Defensa, Gabriel Silva, que manifestó su preocupación por el tráfico de drogas hacia Centroamérica a través de Venezuela.
Además el gobierno venezolano no autorizó el lunes el aterrizaje de un avión militar colombiano para traer los ocho cadáveres bajo el argumento de que el operativo terrestre para devolverlos ya estaba en marcha.
Ello ocurrió luego de que Uribe exhortó públicamente a Chávez a superar sus diferencias y cooperar para evitar nuevos hechos como la masacre.
Ante la andanada de pronunciamientos del gobierno venezolano a raíz de la masacre, la embajadora de Colombia en ese país, María Luisa Chiappe, dijo este martes a radioemisoras de Bogota que “no voy a caer en provocaciones”.
La embajadora resaltó que lo importante ahora es que los dos países trabajen conjuntamente por la seguridad de los habitantes de la frontera (de 2.219 km), y aclarar qué fue lo que ocurrió con los colombianos asesinados, cuyos cuerpos se encontraban este martes en la morgue de la fronteriza ciudad de Cúcuta.
“El punto central de esta situación es la gravedad del hecho de una masacre donde fueron víctimas diez personas, entre ellas ocho colombianos”, puntualizó.
-AFP


chavez hijo de puta usted debaria de estar en los infiernos y en diablo dandole por detras por cometer esa masacre tan terrible de matar gente inocente con familia dejar hijos sin padres le cae la madre cuantas veces la palpite ese corazon perro hijo da puta su madre es una perra y que den por detras att su madre la se la culio un burro en carta gena
PRESIDENTE URIBE HABLAMOS LOS FAMILIARES DE LAS VICTIMAS EN EL TACHIRA ESPERAMOS QUE ESTOS NO QUEDE INMPUNE ESPERAMOS TAMBIEN QUE LE PIDA HA CHAVES JUSTICIA QUE PAQUEN LOS CUMPABLES ESTAN EN EN ESE PAIS EN LOS MANDO NO HA HAY DUDA GARCIAS PRESIDENTE DIAGLE HA CHAVEZ QUE SEA UNA PERSONA NO UN ANIMAL NO MATEN LA GENTE DE ESA MANERA ESOS MUERTOS ERA GENTE HUMILDE Y SU ASUENCIA NUNCA DEJERA DE DOLERNOS