
El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció el viernes que un reciente brote de violencia en el distrito de Santa Cruz formaría parte de una campaña de desestabilización, de la que responsabilizó a opositores que temen ser derrotados en elecciones previstas para diciembre.
Morales, quien busca ser reelegido en una votación convocada para el 6 de diciembre, hizo la denuncia al día siguiente de que un choque entre activistas opositores y oficialistas dejara una decena de heridos e impidiera un acto oficialista de campaña, en un sorpresivo episodio de violencia proselitista.
“Grupos políticos que saben que no podrán ganar elecciones con el apoyo del pueblo se han dado la tarea de precipitar acciones de violencia que afecten la democracia y el proceso de cambio”, dijo el mandatario ante una concentración de campesinos en el departamento central de Cochabamba.
El líder indígena izquierdista advirtió, según fue citado por la agencia estatal ABI, que algunos opositores “van a provocar a las organizaciones sociales para que se produzcan violentos enfrentamientos, e inclusive precipitar que algunas personas aparezcan muertas para enlodar el proceso electoral”, dijo Reuters.
Paralelamente, la representante de Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, llamó a evitar una generalización de la “violencia política”, refiriéndose a los choques del jueves en Santa Cruz y a violentas protestas sociales de las últimas semanas que forzaron cambios en varios municipios.
Yasukawa llamó “a todas las organizaciones políticas y a la ciudadanía boliviana en su conjunto a que colaboren para que el actual proceso electoral se desenvuelva en un clima de respeto y de convivencia democrática”, dijo un comunicado del organismo.
Morales, quien busca la reelección para profundizar su “revolución” indigenista y socialista, no tenía previsto participar en el acto en Santa Cruz, reportaron medios locales, que dieron versiones contradictorias la violencia.
-El Universal

