En víspera de las elecciones parlamentarias surge la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE), la que tiene como fin supremo modificar las circunscripciones electorales con base en el sistema del gerrymandering o «el ganador se lo lleva todo».
Esto encuentra respuesta en la exposición de motivos de la LOPE, que establece que se debe «armonizar el territorio y la población al permitir la conformación de circunscripciones que respondan a nuevas realidades geohumanas». ¿Cuáles realidades geohumanas son ésas? Veamos: las realidades geohumanas son el nombre bonito para las comunas o células del poder popular, de modo que la ley adapta las circunscripciones a las parroquias pro-oficialismo para garantizarles así el triunfo siempre.
Nuestro sistema electoral se ha caracterizado por ser democrático y proporcional de acuerdo con los artículos 63 y 293 de la Constitución Nacional.
Según Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral, la necesidad de crear 1.125 centros electorales en el país se refleja «en la cantidad de votantes y en la urgencia de reagrupar circunscripciones», para poder así tener las combinaciones que favorezcan al Gobierno electoralmente. Es una táctica que permite diluir el voto opositor en cualquier escenario electoral.
No obstante, no se explica cómo operará el concepto de célula geohumana o si se permitirá la unión de «comunas del poder popular», lo que abre la posibilidad a la creación de circunscripciones que unifiquen, por ejemplo, los consejos comunales de Chacao con aquellas organizaciones sociales de otro circuito como Carapita, Antímano, La Vega, San Martín, entre otras.
Con esta ley, el oficialismo conquistaría el 84% de los cargos para el Legislativo y colocaría a Venezuela como uno de los 37 países del mundo que poseen sistemas comiciales que permiten la construcción política de las circunscripciones electorales. Entre algunos Estados que siguen esta práctica destacan democracias controvertidas tales como Angola, Cuba, Indonesia, Zambia y Zimbabue.
El derecho a elegir verdaderamente a nuestros gobernantes queda pisoteado por la sed de poder de El Partido. Pretenden decidir perversamente quién debe ganar en las circunscripciones para mantener el rojo de la Asamblea Nacional más rojito que nunca.
Beatriz González
Planta Baja

