Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, declaró este domingo que se aprobó la construcción de un muro en la frontera con Egipto que costará unos 270 millones de dólares para controlar el ingreso de indocumentados, terroristas e inmigrantes y frenar el creciente número de refugiados africanos en busca de asilo.
“Seguimos abiertos a refugiados de guerra, pero no permitiremos que miles de trabajadores inmigrantes ilegales inunden el país” afirmó Netanyahu, quien explico también en la reunión de altos cargos israelíes celebrada el domingo, que el objetivo es “garantizar el carácter judío y democrático de Israel”.
El muro será construido en la frontera común Egipto–Israel de 266 kilómetros y sellará dos tramos importantes: uno de ellos cerca de la ciudad de Eilat, otro en la Franja de Gaza. El mismo estará equipado con un sistema tecnológico de detección de infiltraciones y posibles terroristas, que serían localizados antes de llegar a la frontera.
Los dos tramos que se construirán inicialmente, serán sólo la primera fase del proyecto planteado por el Ministerio de Defensa de Israel.
Por su parte, autoridades egipcias han señalado su interés por frenar el tráfico de personas entrantes a Israel por la frontera. Eritrea, Etiopia y Sudán son los lugares de los cuales salen el mayor número de inmigrantes.
Fuentes de la seguridad de Egipto alegan haber desconocido hasta el momento los planes de Israel de separar las fronteras, pero no se opondrán mientras el muro sea construido en suelo israelí.
Ataques en Gaza
Benjamín Netanyahu prometió “lanzar una respuesta inmediata y poderosa” a cualquier cohete lanzado contra su país desde Gaza, después de varios días de crecientes enfrentamientos violentos.
Dos palestinos murieron el día sábado al Norte de la Franja de Gaza por ataques israelíes, sin embargo, Israel negó ataque alguno. “La política de Gobierno es clara: cualquier disparo hacía nuestro territorio recibirá una respuesta inmediata y poderosa” concluyó Netanyahu.
Yeilín Blanco
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