Opinión59

Tragedia antipolítica

Hoy en día la política se encuentra más desprestigiada que nunca, precisamente en tiempos en los cuales resulta tan necesaria. Pareciera que se ha olvidado que necesitamos a la política para evitar que se genere caos, malestar, y la ausencia de normas de convivencia en la sociedad.  Es lamentable, pero aparece como una gran malentendida. En Venezuela (y en muchos lugares del mundo) hoy se le ve como corrupta, destructora, ineficaz, confusa, conspirativa, deshonesta, contradictoria, fraudulenta, poco leal. Por ello, la afirmación “yo no soy político” se ha hecho tan común, llenando de orgullo al que la profesa y de tranquilidad al que la escucha.  Pero esta tragedia no la viven únicamente los ciudadanos que afirman no tener nada que ver con política. Debemos recordar cómo algunos dictadores contemporáneos la han detestado. Francisco Franco en algún momento advirtió: “joven, haga como yo, no se meta en política”. Incluso Fidel Castro afirmó en alguna oportunidad: “no somos políticos. Hicimos la revolución para echar a los políticos.”

Si rescatamos esa cita, pareciera que, al igual que lo intentó Fidel en Cuba, la Revolución Bolivariana se ha encargado de convertir a la tan nombrada “cuarta” en un cáncer terminal que ha alimentado el más destructor sentimiento anti-político entre los venezolanos. Es práctica común condenar a la política y convertirnos en sus verdugos. Y no sólo a la política, sino también a los políticos.

Pero la realidad que vivimos exige un cambio que necesita de ella.  El reto está en rescatar la esencia del término, y recordar que la política es parte esencial de la condición humana. Al contrario de lo que se piensa hoy en día, los antiguos griegos la entendían como necesaria para la conservación y florecimiento de la comunidad. De hecho, utilizaban la palabra idiota para calificar a los individuos que por flojera no participaban en política. Sé que las circunstancias dificultan mucho este anhelo, pero ahora más que nunca es fundamental no pasar por idiotas. Lejos de ello, hoy debemos ser más ciudadanos que nunca, y lo menos idiotas posible.

La falta de gobernabilidad que hoy vivimos no es culpa de la política: es síntoma de su ausencia. Y por esta razón es necesario dejar verla como un mal necesario. Hay que verla como un bien práctico. La tarea no es sencilla, pero no podemos permitir que estando tan próximos al bicentenario de la República vivamos esta tragedia. Ser ciudadano no representa únicamente un sinfín de derechos de los cuales nos hacemos acreedores: ser ciudadanos representa también un compromiso con Venezuela. El camino no es fácil, pero tampoco es imposible. Pareciera que hemos olvidado que la democracia no es un status, sino una condición que requiere de nuestra acción para que logre ser efectiva. Nuestro himno así lo refleja: “Venezuela en Acción Democrática quiere ser democracia en Acción”, y por ello, la apatía y la anti-política no deben ser una opción.

Carolina Abrusci
Sub-Secretaria Juvenil Nacional de Acción Democrática
Twitter: @caruchi182

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2 Respuestas para “Tragedia antipolítica”

  1. Diana Sosa de Valensi dice:

    Muy interesante tu articulo! Puede ser que el caos por el que estamos pasando nos haga sentir orgullosos de todas las personas que se dedican a practicar la politica y logren que los que partipamos desde afuera nos sintamos mas involucrados y con ganas de apoyarles. Saludos.

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