Subempleo sera el indicador del 2009
01 Diciembre de 2008 por Sala de Prensa - 1:07 pm

El tema laboral, uno de los más sensible en las sociedades, está teniendo graves secuelas producto de la crisis financiera mundial, que sigue amenazando con el surgimiento de más malas noticias.
Y es que ni los expertos han podido determinar la verdadera profundidad de ella.
Los cierres de empresas han golpeado con dureza los indicadores del empleo en Estados Unidos y Europa. De acuerdo a los números, más de dos millones de personas han quedado sin trabajo sólo en Norteamérica, y se espera que esa cifra siga incrementándose en lo que queda de año.
Venezuela aunque no ha percibido la crisis de manera directa, para el venidero 2009 será imposible alejarla de la realidad, no sólo por los pronósticos de cotizaciones bajas del crudo, sino por la cantidad de recursos humanos que se insertarán en el mercado laboral.
MIGRACIÓN RESTRINGIDA
Tras la protección que los países afectados directamente por la crisis harán sobre sus mercados laborales, los venezolanos, muy dados a la migración en busca de mejores horizontes económicos, se verán limitados en sus aspiraciones, señala el analista en materia de empleo y director de la empresa addsolution, Iván Acosta, quien considera que si antes la búsqueda de trabajo fuera del país era difícil, por las múltiples trabas a la inmigración en Estados Unidos y Europa, ahora es simplemente “irrealizable”.
Esta imposibilidad mayor de saltar fronteras hacia esas latitudes por parte de los venezolanos los circunscribirá, en el mejor de los casos, a destinos latinoamericanos.
“Los países en crisis no van a ser amigables con la inmigración, van a hacer todos sus esfuerzos por colocar más barreras, porque ella no sólo amenaza en términos de empleo, sino que además en términos de seguridad y de costos; esos países se van a ocupar de sus problemas internos que son gigantes con esta situación, y va haber un bloqueo”, sentencia Acosta.
SE MASIFICA EL SUBEMPLEO
Una vez asimilada esta nueva realidad global, por aquellos que insistan en mirar el horizonte, el venezolano, de acuerdo con el criterio del analista, empezará necesariamente a darse cuenta de que la solución a sus problemas de empleo y de vida, independientemente al tema político y de seguridad, estará en el país, “o sea la solución a sus problemas es Venezuela”, insiste.
Sin embargo, el panorama no será necesariamente positivo. El subempleo hará de las suyas, los recursos humanos preparados verán limitadas sus posibilidades y tendrán que echar mano al empleo no formal, al tiempo que la subremuneración le acompañará en esa travesía.
Por otra parte, la tasa de reubicación del empleo se profundizará, lo que significa que una persona, entre su salida de un trabajo y el ingreso a otro podría llevarse de siete meses o un año, mientras que en estos momentos las estadísticas indican que ese lapso no es mayor a cuatro meses.
POLÍTICA ANTICÍCLICA
Sin embrago, todo va a depender de qué estrategia tome el Ejecutivo Nacional en relación con la propia crisis, “que inclusive puede ser una oportunidad para la solución del empleo”, sostiene Acosta.
Considera el analista que el Estado debería diversificar sus fuentes de ingresos fiscales, en función de no depender, como históricamente ha ocurrido, del petróleo.
Este es el momento para reactivar el aparato productivo venezolano, a decir del analista, la crisis debe ser vista como una oportunidad.
El sector privado debería ser apalancado por el Gobierno en este momento, para minimizar el impacto en el sector laboral, pero si el Estado insiste en desarrollar sólo el sector público y depender del petróleo, no se podrá hacer de la crisis un momento de crecimiento.
PRODUCCIÓN Y JORNADA
El gobierno del presidente Hugo Chávez ha asomado con mucha seriedad la posibilidad de reducir la jornada laboral, considerada no sólo como una reivindicación de los trabajadores, sino como un incentivo a la producción de las empresas.
Esa premisa, que a todas luces resulta equilibrada, bien podría aplicarse a economías con crecimientos industriales importantes y sanos; sin embargo, Venezuela no es el caso, lejos de ser útil se convertiría en un incremento directo en la estructura de costos de las empresas, cuya productividad no estaría necesariamente garantizada ni asociada a esa reducción del tiempo laboral, y por ende al número de empleados que deberá compensar esas horas reducidas.
Para Acosta la reducción de la jornada laboral sería para Venezuela terrible en los actuales momentos y de cara a 2009, cuyos pronósticos son más que imposibles de determinar.
Si no se estructura una política en plano de la producción y sólo es atacado el factor empleo, “se está considerando una sola variable dentro de un dueto imposible de disociar”, comenta el analista.
El otro elemento a considerar y no menos importante, sino más bien determinante en los indicadores que afectan a la población es la inflación que provocaría el traslado de costos a los productos.
(via - El Mundo)
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