Se cumple primer aniversario del segundo gobierno de los hermanos Castro en Cuba
24 Febrero de 2009 por Sala de Prensa - 11:16 am

Expertos y cubanos de a pie coinciden en que el primer año de Raúl Castro como presidente oficial de Cuba se sintetiza en tres componentes: mucho ruido y pocas nueces en lo interno, un relanzamiento de Cuba en el campo internacional y la sombra siempre presente del ‘compañero Fidel’ marcando terreno con sus ‘Reflexiones’.
Mientras duró su presidencia provisional -desde el primero de agosto del 2006 al 23 de febrero del 2008- Raúl Castro hizo lo que se esperaba: mantener la unidad y la continuidad del país, mientras Fidel convalecía en la secreta retaguardia.
El 24 de febrero del 2008, cinco días después de que su hermano mayor anunció que dejaría el mando ejecutivo de la isla tras 49 años y 55 días de ejercerlo, Raúl asumió formalmente el control del país.
El general Castro comenzó su mandato pidiendo que empresas y ciudadanos expresaran sus críticas. Llegaron por millones. El hermano menor de Fidel pronunció discursos que agitaron la esperanza de cambios en muchos isleños.
Sin sutilezas, enumeró los problemas más acuciosos y procedió a ofrecer soluciones puntuales. Una compra masiva de buses a China, por ejemplo, mejoró considerablemente las condiciones del transporte urbano en la capital.
Poco después levantó ‘prohibiciones superadas por el tiempo’ y se liberalizó la venta de aparatos eléctricos como DVD, videograbadoras, bicicletas, motos, computadoras, teléfonos móviles y hasta ollas arroceras, que por años estuvieron restringidos. En abril próximo, se venderán aires acondicionados, duchas y calentadores eléctricos.
También se permitió a los cubanos alojarse en hoteles y alquilar automóviles, hasta entonces reservados al turismo internacional. Tras insistir que en Cuba “se trabaja poco” y que el sistema de retribución no es justo, extendió la edad de jubilación en cinco años y comenzó a pagar en función de la productividad en algunos sectores.
Tierras para los campesinos
A lo que se sumó una reforma que permite la entrega de tierras ociosas a campesinos con la condición de que las trabajen para la producción agrícola o agropecuaria. Todo, con el objetivo de reducir las importaciones de alimentos que ascienden al 80 por ciento de lo que se consume.
Paralelamente, Raúl Castro ha tenido una intensa actividad diplomática con la que ha logrado renovar alianzas en A. Latina, amén del manifiesto deseo de una relación menos conflictiva con E.U.
Pero volviendo a lo interno, Raúl Castro ha reconocido que se necesitaban “cambios estructurales”, pero esos cambios de fondo son los que muchos aún no acaban de vislumbrar.
“El principal problema es que el salario no da para vivir”, dice a EL TIEMPO un ama de casa del barrio de El Vedado. “No es que pretendamos comer carne de res toda la semana, pero tenemos que comprar jabón, champú y detergente en divisas que no tenemos, porque nos pagan en pesos cubanos. Y yo no creo que limpiarse con papel sanitario sea un lujo”.
Es innegable que el paso de tres ciclones por la isla en el 2008 terminó de sacudir una complicada situación económica, pues los daños en viviendas y cosechas fueron estimados en unos 10.000 millones de dólares, alrededor del 20 por ciento del PIB. Es claro que el desastre golpeó la capacidad de acción del Gobierno, pero es igualmente claro que los cambios de fondo siguen sin verse.
Mayra Espina Prieto, investigadora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), sostiene que “cualquier avance en soluciones dependerá de un cambio de concepción, de un despliegue de la inteligencia colectiva y de un debate abierto”. Tras lo cual califica de “imprescindible” tratar de definir y poner en práctica “una nueva estrategia de viabilidad económica para el proyecto social cubano”.
Paralelamente, todo parece transcurrir bajo la mirada no siempre distante de Fidel Castro, quien continúa publicando sus ‘Reflexiones’ en la prensa oficial y deja sentir su influencia, que no en pocas ocasiones choca con el discurso oficial.
Hace poco, Fidel defendió el derecho de Bolivia a tener una salida al mar -un tema que ha enfrentado a ese país con Chile- justo durante la visita oficial de la presidenta Michelle Bachelet a la isla. La gobernante lamentó ante Raúl la “injerencia”.
El presidente de E.U., Barack Obama, es otro ejemplo. Pues tras un comienzo en el que aseguró tenerlo por un hombre “honesto”, pasó a acusarlo de “compartir el genocidio palestino” y de “soberbia”.
Todo esto completa un cuadro poco claro de un Presidente en ejercicio que habla de la necesidad de cambios estructurales que sin embargo no parecen concretarse y uno jubilado que está más presente de lo que él mismo reconoce, pues para Fidel, él solo se limita a expresar su “modesta opinión”.
-El Tiempo
Artículos Relacionados
Tags | aniversario, castro, Cuba, gobierno


































